Uno, dos, tres y …

Hay pocas situaciones en la vida en las que te sientes más ridículo que tu primer día de gimnasio.

gimnasioLa semana anterior ya te habías atrevido a cruzar esa puerta tras la que imaginabas que el peor cuerpo estaría al nivel del de Darek y, al acercarte al mostrador, una rubia oxigenada llamada Sara te explicó todos los planes de deporte y horarios de clases para ejercicios cuyo nombre jamás serías capaz de reproducir. Así que, tras certificar su única neurona la abandonó hace décadas, saliste de allí víctima de los buenos planes de año nuevo: un contrato firmado para doce meses de gimnasio.

Y por fin es el primer día. Llegas al vestuario evitando mirar a nadie directamente a la cara y cuando logras soltar la mochula te das cuenta de que estás rodeado de cuerpos completamente desnudos. Vale, lo de Darek era una exageración y ves bastantes parecidos a lo que debe ser el cuerpo de la Pantoja, pero ¿por qué no se tapan con una toalla?, ¿por qué comentan las rebajas de la temporada sin ponerse la ropa interior? Pues yo no me desnudo así como así delante de gente desconocida, así que me pongo el chándal enseñando lo justo y vuelvo a la sala de máquinas.

¿Y ahora qué? Parece que estás rodeado de aparatos de tortura, así que te sientas discretamente en una bicicleta estática para revisar la situación. En esa máquina no pruebo, en esa tampoco que hay que tumbarse y me da vergüenza, y en esa tampoco, por supuesto, que hay gente esperando y se quedarían mirando.

Pues nada, después de media hora dando pedales decides que ya has sudado lo suficiente y vuelves al vestuario pensando que ya está superado. Como imaginais, no me ducho al terminar, prefiero que la gente no quiera sentarse a mi lado en el Metro de cuelta a casa. Pero es que allí llega lo peor, explicas qué tal te ha ido y, además de acusarte de mojigatería, te llaman pringado por pagar un dineral para montar en bici cuando tienes una llena de telarañas en el trastero.

En fin, ya sólo quedan doce meses menos un día para que termine el infierno. Aunque a lo mejor, si sólo vas seis no pasa nada, porque en realidad tampoco ha sido tanto dinero…

[p_palc]

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3 comentarios so far »

  1. 1

    [a_PalC] said,

    echas de menos a SaritAnabolizantes?? jejeje

  2. 2

    galko said,

    Para perder el pavor a los vestuarios colectivos recomiendo encarecidamente el visionado de la película Porky’s. Eso y correr por el parque, que es más entretenido y no exento de riesgos de esos que le ponen sal a la vida.

  3. 3

    Ra said,

    Yo también me pregunto por qué la gente deja de ser vergonzosa en las duchas de los gimnasios… hacen que yo me sienta demasiado puritana por ir ocultándome con mi toalla de 3 metros por 3 metros. Mi experiencia en gimnasios es mucho más triste. Iba con mi madre… y ella era mucho más deportista que yo!


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