Reflexiones mandarinas 1: En España también “semos” europeos

Hoy he tenido mi primera clase de Chino Mandarín. Como suena. Bueno, como suena no, porque en chino nada es como suena. Pero así es; hoy, por primera vez en mi vida, me he enfrentado a un idioma que sólo se parece al castellano en los rollitos de primavera y que nada tiene que ver con nuestra gramática de alfabeto latino tan fácil de comprender a nuestros ojos. 

Al salir de clase, mientras intentaba asimilar que probablemente sea el idioma más difícil de aprender que existe (el dato objetivo es que sólo el Chino Mandarín cuenta con 60.000 caracteres o símbolos, dejando de lado el cantonés y el dialecto de Shanghai, entre otros), reflexionaba sobre el español y los idiomas. ¿Por qué los españoles, por norma general, no sabemos idiomas? 

El otro día en una cena, un amigo decía “es que acabamos de salir de una dictadura, como quien dice”. Pero… ¿y los alemanes? ellos salieron de su particular castigo tan sólo 30 años antes que nosotros y todavía no he conocido a un alemán que no hable, como mínimo, un inglés perfecto.

Lo que no se puede negar es que en “Spain is different”. En eso estamos todos de acuerdo. Nuestra cultura, más alegre y quizá menos disciplinada que la de muchos de nuestros vecinos europeos, nos impulsa a la cañita con tapa y a la siesta “SQSP” (Siempre Que Se Pueda). Y eso no es del todo malo, lejos de serlo, atrae turistas de todas partes del mundo porque España es un país que mola y mola mucho (y esto también es objetivo, por supuesto). Sin embargo y, desde mi punto de vista, eso de “España es asín” debe empezar a acabarse. 

España ha sido desde los comienzos de la Unión Europea uno de los países más atrasados, por mucho que nos pese. Eso antes funcionaba porque dábamos “pena”, pero con la entrada de nuevos países, hemos dejado de darla y el camino de la supervivencia viene dado por una máxima prehistórica que nadie escribió nunca pero se transmitió de generación en generación: “o espabilas o te comen la merienda”. Tal y como yo lo veo, un buen punto de partida es el de aprender de los países más desarrollados, de los que “han hecho y están haciendo las cosas bien” (véase Alemania) y empezar por abrir nuestras mentes cerradas al aprendizaje y las culturas de fuera. 

Y esto me hace volver a la pregunta del principio: ¿por qué en España no se hablan idiomas? Porque no hay interés, no hay preocupación política por una educación a la altura de la UE (y quede claro que considero que la educación es España, aunque vaya cada vez a peor, no es del todo mala). A nuestros políticos les preocupa más una buena foto con los Obama o la presidencia de la Unión Europea (a esto lo podemos denominar “Carguitis” o “Ansias de Grandeza”), que lo que pase en nuestras aulas. Tristemente, lo que pasa en nuestras aulas es tan importante a largo plazo que todos pagaremos las consecuencias en el futuro si la cosa sigue así. 

Pero, sin ánimo de desviarme del tema de los idiomas, diré que lo primero que me avergüenza de nuestra “dejadez idiomática”, y me avergüenza mucho, es que ni siquiera el Presidente del Gobierno sea capaz de mantener una conversación en inglés, même pas en Français…  Si para ser becario en una empresa española, sea cual sea el sector, te exigen un mínimo de inglés y agradecen que hables un segundo idioma… ¿qué hace un presidente que no tiene ni “papa” de idiomas gobernando un país y, lo que es más grave, ostentando el liderazgo de la Unión Europea? Nada tiene sentido. 

Afortunadamente las nuevas generaciones de españolitos de siesta y cañita, tendrán más acceso al inglés desde los primeros años de colegio. A los impulsores de esta política de educación bilingüe se les llena la boca al hablar de “educación bilingüe intercultural” y yo les aplaudiré si finalmente logran que sea eso: primero, una educación de calidad; segundo, que de verdad sea bilingüe y nuestros futuros líderes no nos avergüencen delante del resto del mundo; y tercero y último, que sea intercultural, entendiéndolo desde el respeto a las demás culturas, que a veces parece que nos falta. 

Y dicho esto, para empezar con mi campaña del “Español de cañita y siesta internacional”, os dejo una primera lección de inglés, siempre útil en los tiempos que corren: 

[a_PalC]

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3 comentarios so far »

  1. 1

    Muñeco animado japonés said,

    Otro motivo de reflexión. En muchos países de nuestro alrededor no se doblan las series televisivas ni las películas…por eso saben más idiomas desde pequeños….

  2. 2

    [p_PalC] said,

    Es que si hay que elegir entre una clase de inglés o dormir la siesta… no hay color

  3. 3

    MaDo said,

    Yo también estoy en mi primer año de chino y pensé eso mismo el primer día de clase, “Este debe ser el idioma más difícil de aprender que existe”, ahora después de unos meses de clase, sigo pensando lo mismo, jajaja…. También estoy de acuerdo en que “España es diferente”


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