Y cuando se apagan las luces…

El mundo entero estaba pendiente. 33 mineros atrapados durante 69 días a 700 metros bajo tierra. Un mensaje –“Estamos bien en el refugio los 33”– que hizo soñar a todo el planeta con una historia de vida y esperanza. Un campamento nacido para alimentar esa ilusión. Y por fin un éxito. El rescate.

¿Y después qué? Durante los dos días que duró la operación, el campamento ‘Esperanza’ se llenó de cámaras de televisión de todo el planeta que conectaban en directo las 24 horas del día. Vimos a cada uno de los mineros salir de la cápsula espacial creada para la ocasión con las gafas de sol puestas y abrazar a sus esposas, hijos, amantes,…  Sobre todo amantes. Porque si algo nos gusta a los humanos son las historias escabrosas. Y esa es la que nos ofreció Yoni Barrios, cuyas dos mujeres (la oficial y la otra) se conocieron y pelearon en el campamento. Él intentó arreglar la situación a través de mensajes escritos bajo tierra, pero al final la esposa legal se plantó y dejó claro que no estaba dispuesta a compartir suelo con esa otra ‘pelandrusca’. Y claro, esta historia encandiló a los medios y al día siguiente todos debatíamos si Yoni era víctima o culpable.

Ya una vez recuperados, cuatro de los mineros salieron por primera vez de su Chile natal y volaron hasta Madrid con sus familias para ser recibidos por gente con corbata, acudir a homenajes y ver al Real  Real Madrid meter seis goles en el Bernabeu.

Todos ellos fueron rodeados por un mundo de color e ilusión a su salida: IPODs de última generación, cheques por valor de diez mil dólares, cruceros gratis por las islas griegas,… Y los medios de nuevo no nos quedamos atrás ofreciendo exclusivas de hasta 33.000 euros por sus declaraciones. Antena3 les tuvo en su plató este fin de semana previo pago de un precio “razonable” y rechazó ofrecer una entrevista interesante, sobrecogedora y cautivadora. Al final se quedó en el morbo y el cotilleo, para qué cambiar.

Pero esto no deja de ser una vida paralela. ¿Qué pasará dentro de uno o dos años? ¿Qué harán entonces Yoni, Carlos, Samuel, Renán o Esteban? Con un poco de suerte, los más mayores se habrán jubilado. Y si las cosas no cambian mucho, los jóvenes seguirán recordando esa historia de cuento que les enseñaron una vez pero que les quitaron de las manos tan rápido como se apagaron los focos…

[p_PalC]

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1 Response so far »

  1. 1

    [a_PalC] said,

    q bueno compi, me ha gustado mucho! y suscribo todas y cada una de tus palabras…


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